<![CDATA[protesta y romance]]> http://www.fotolog.com/cntra Tue, 24 Nov 2009 13:01:12 -0500 Wed, 18 Nov 2009 12:09:51 -0500 cntra http://www.fotolog.com/cntra/69315800?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Wed, 18 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/69315800?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1258564189518_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>http://espanol.video.yahoo.com/watch/5726168/15000054 Quien no la haya visto quizá no debería pinchar este vídeo. Contiene los últimos diez minutos de [i]Aguirre, la cólera de Dios[/i]. Y, también quizá, algunos de los mejores, libres, desquiciados, acojonantes, orgánicos, improvisadamente matemáticos nunca filmados. Dicho ésto, lo de antes tampoco es manco. El muy cabrón de Herzog consigue que te deje de importar al minuto algo tan extravagante como que los conquistadores españoles hablen alemán; que estés todo el rato preguntándote cómo coño rodaron eso, cuando todo parece que se va a hundir constantemente y no habrá opción de repetir tomas; que te coloque –merced a un tratamiento que no es ni realista ni distante ni concreto ni abstracto ni documental ni ficcionado, sino todo, o nada, a la vez– embarrado en un fango terminal de 1560 y al mismo tiempo a salvo, en tu propio sofá, bajo la manta del confort 2009; que encima tenga los huevos de ponerle música coetánea a la película, de 1972 –Popol Vuh, krautrock– y no algo que imitara, o nos acercara, o evocara, al siglo quince, y resulte una decisión tan acertada que acabe teniendo tanta importancia en la memoria como el rostro bífido de Klaus Kinski. Como buen ser pretecnológico, aún no se bajarme pelis de internet, ni me apetece verlas en un portátil, así que sigo situado en la era dvd. Cuando los alquilo –eso sí, no compro ni una– estoy obsesionado con la fecha y la duración, la fecha y la duración. Lo primero por mi obsesión de contexto, lo segundo para calcular mi aguante. A pocos cm de la pantalla, el led del reproductor me avisa de lo que lleva, y queda. Eso, sin duda, hace ver las cosas relativamente de otra forma, de una no habitual hace pocos años. Más prisionera, desde luego. Puedes juzgar la sucesión de acontecimientos, las dinámicas de overtura, nudo y desenlace de manera más consciente. Podría taparlo, igual lo hago, no sé. En ésta, miré y ví 1h15m y pensé –quedaban sólo quince para acabar– pues no es para tanto. Su puta madre no es para tanto. </div> http://www.fotolog.com/cntra/69315800?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed http://espanol.video.yahoo.com/watch/5726168/15000054 Quien no la haya visto quizá no debería pinchar este vídeo. Contiene los últimos diez minutos de [i]Aguirre, la cólera de Dios[/i]. Y, también quizá, algunos de los mejores, libres, desquiciados, acojonantes, orgánicos, improvisadamente matemáticos nunca filmados. Dicho ésto, lo de antes tampoco es manco. El muy cabrón de Herzog consigue que te deje de importar al minuto algo tan extravagante como que los conquistadores españoles hablen alemán; que estés todo el rato preguntándote cómo coño rodaron eso, cuando todo parece que se va a hundir constantemente y no habrá opción de repetir tomas; que te coloque –merced a un tratamiento que no es ni realista ni distante ni concreto ni abstracto ni documental ni ficcionado, sino todo, o nada, a la vez– embarrado en un fango terminal de 1560 y al mismo tiempo a salvo, en tu propio sofá, bajo la manta del confort 2009; que encima tenga los huevos de ponerle música coetánea a la película, de 1972 –Popol Vuh, krautrock– y no algo que imitara, o nos acercara, o evocara, al siglo quince, y resulte una decisión tan acertada que acabe teniendo tanta importancia en la memoria como el rostro bífido de Klaus Kinski. Como buen ser pretecnológico, aún no se bajarme pelis de internet, ni me apetece verlas en un portátil, así que sigo situado en la era dvd. Cuando los alquilo –eso sí, no compro ni una– estoy obsesionado con la fecha y la duración, la fecha y la duración. Lo primero por mi obsesión de contexto, lo segundo para calcular mi aguante. A pocos cm de la pantalla, el led del reproductor me avisa de lo que lleva, y queda. Eso, sin duda, hace ver las cosas relativamente de otra forma, de una no habitual hace pocos años. Más prisionera, desde luego. Puedes juzgar la sucesión de acontecimientos, las dinámicas de overtura, nudo y desenlace de manera más consciente. Podría taparlo, igual lo hago, no sé. En ésta, miré y ví 1h15m y pensé –quedaban sólo quince para acabar– pues no es para tanto. Su puta madre no es para tanto. cntra http://www.fotolog.com/cntra/69281516?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Tue, 17 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/69281516?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1258462525438_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>Ayer ví [i]Los olvidados[/i] de Buñuel. Y bueno, entre que es de quien es, la fama que tiene y el hecho de decir jose por aquí que era su favorita del maño, pues dejémoslo en expectativas no cumplidas. Borau en los extras explica muy bien lo que es Los olvidados –o Buñuel por extensión– cuando habla de la relación realismo-surrealismo. Dice algo tan certero y simple como que realismo sería lo que pasa por fuera y el surrealismo atendería más a lo que nos ocurre dentro, ese interior donde las cosas suceden en un orden, cadencia, intensidad y jerarquía diferente a cómo las decimos, o actuamos, pero no a cómo las sentimos. Tuché, lo que pasa es que en Los olvidados la mezcla no funciona demasiado bien, los clichés neorrealistas de la época hacen que a ratos se enfangue en cierta moralina miserabilista, acentuada por esa banda sonora omnipresente que prácticamente no deja pensar. Cuando hablen normal, rellenará la escena; cuando se crispen, peguen, maten, corran despavoridos, crescendos y golpes de efecto nos dirán ahora hay que sobresaltarse. Eso sí, es difícil titular mejor algo. [i]Los olvidados[/i], jesús. Pasado mañana tenemos aquí, en el Sinsal, a Emilio José, junto a Tender Forever. Compro ayer el especial RDL resumen de la década, y corro a ver la lista de los 60 mejores discos nacionales, la que más me interesa –porque sí (teoría de las ramas) y porque, cabalmente, es el único espectro sobre el que pueden/tienen cierta autoridad. Ya pasaron aquellos años donde nos indignábamos o discutíamos o, en definitiva, creíamos excesivamente en estas cosas, pero hoy me da la gana decir que Emilio José es el personaje nacional –abro el paraguas con este ‘nacional’: el disco lo edita una disquera catalana, el contenido no es sólo no nacional español, ni tan siquiera federal, sería algo así como filoindependentista– del año. Que caga encima de muchísimos de esos 60 discos reseñados y sobre todo, que si en lugar de estar cantado integramente en galego lo fuera en catalán o euskera, lo encontraríamos muy arriba de esas listas. El subdesarrollo. </div> http://www.fotolog.com/cntra/69281516?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Ayer ví [i]Los olvidados[/i] de Buñuel. Y bueno, entre que es de quien es, la fama que tiene y el hecho de decir jose por aquí que era su favorita del maño, pues dejémoslo en expectativas no cumplidas. Borau en los extras explica muy bien lo que es Los olvidados –o Buñuel por extensión– cuando habla de la relación realismo-surrealismo. Dice algo tan certero y simple como que realismo sería lo que pasa por fuera y el surrealismo atendería más a lo que nos ocurre dentro, ese interior donde las cosas suceden en un orden, cadencia, intensidad y jerarquía diferente a cómo las decimos, o actuamos, pero no a cómo las sentimos. Tuché, lo que pasa es que en Los olvidados la mezcla no funciona demasiado bien, los clichés neorrealistas de la época hacen que a ratos se enfangue en cierta moralina miserabilista, acentuada por esa banda sonora omnipresente que prácticamente no deja pensar. Cuando hablen normal, rellenará la escena; cuando se crispen, peguen, maten, corran despavoridos, crescendos y golpes de efecto nos dirán ahora hay que sobresaltarse. Eso sí, es difícil titular mejor algo. [i]Los olvidados[/i], jesús. Pasado mañana tenemos aquí, en el Sinsal, a Emilio José, junto a Tender Forever. Compro ayer el especial RDL resumen de la década, y corro a ver la lista de los 60 mejores discos nacionales, la que más me interesa –porque sí (teoría de las ramas) y porque, cabalmente, es el único espectro sobre el que pueden/tienen cierta autoridad. Ya pasaron aquellos años donde nos indignábamos o discutíamos o, en definitiva, creíamos excesivamente en estas cosas, pero hoy me da la gana decir que Emilio José es el personaje nacional –abro el paraguas con este ‘nacional’: el disco lo edita una disquera catalana, el contenido no es sólo no nacional español, ni tan siquiera federal, sería algo así como filoindependentista– del año. Que caga encima de muchísimos de esos 60 discos reseñados y sobre todo, que si en lugar de estar cantado integramente en galego lo fuera en catalán o euskera, lo encontraríamos muy arriba de esas listas. El subdesarrollo. cntra http://www.fotolog.com/cntra/69125098?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Wed, 11 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/69125098?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1257969707023_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>Uno puede escuchar un disco de Mikel Laboa y trazar una genealogía. Para mí, desde luego, intachable. En 3 pasos, el siglo. En Hamabi –o simplemente 12–, se incluye Gaberako aterbea, que resulta ser la adaptación en euskera de este poema de Brecht. [b]Refugio nocturno[/b] [i]Me han contado que en Nueva York en la esquina de la calle 26 con Broadway se pone cada atardecer un hombre durante los meses de invierno y, pidiendo a los que pasan, consigue un techo para que pase la noche la gente desamparada que allí se reúne. Con eso no cambia el mundo no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos no es ésa la forma de acortar la era de la explotación. Pero algunos hombres tienen cama por una noche se les abriga del viento durante toda una noche y la nieve a ellos destinada cae en la calle. No abandones el libro, tú que lo estás leyendo. Algunos hombres tienen cama por una noche se les abriga del viento durante toda una noche y la nieve a ellos destinada cae en la calle. Pero con eso no cambia el mundo no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos no es ésa la forma de acortar la era de la explotación. [/i] Cuya primera estrofa contenía [i] Kontatu didate Nueva York-en Broadway eta 26 karrikaren kantoian, [b]Negu gorrian[/b], gizon batek gabero jendeari otoi eskatzen aterbea bilatzen duela bilutsirik daudenentzat.[/i] Lo que dio pie al nuevo proyecto de Fermín, Negu Gorriak, algo así como Inviernos crudos </div> http://www.fotolog.com/cntra/69125098?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Uno puede escuchar un disco de Mikel Laboa y trazar una genealogía. Para mí, desde luego, intachable. En 3 pasos, el siglo. En Hamabi –o simplemente 12–, se incluye Gaberako aterbea, que resulta ser la adaptación en euskera de este poema de Brecht. [b]Refugio nocturno[/b] [i]Me han contado que en Nueva York en la esquina de la calle 26 con Broadway se pone cada atardecer un hombre durante los meses de invierno y, pidiendo a los que pasan, consigue un techo para que pase la noche la gente desamparada que allí se reúne. Con eso no cambia el mundo no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos no es ésa la forma de acortar la era de la explotación. Pero algunos hombres tienen cama por una noche se les abriga del viento durante toda una noche y la nieve a ellos destinada cae en la calle. No abandones el libro, tú que lo estás leyendo. Algunos hombres tienen cama por una noche se les abriga del viento durante toda una noche y la nieve a ellos destinada cae en la calle. Pero con eso no cambia el mundo no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos no es ésa la forma de acortar la era de la explotación. [/i] Cuya primera estrofa contenía [i] Kontatu didate Nueva York-en Broadway eta 26 karrikaren kantoian, [b]Negu gorrian[/b], gizon batek gabero jendeari otoi eskatzen aterbea bilatzen duela bilutsirik daudenentzat.[/i] Lo que dio pie al nuevo proyecto de Fermín, Negu Gorriak, algo así como Inviernos crudos cntra http://www.fotolog.com/cntra/69084816?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Tue, 10 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/69084816?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1257860492409_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>[i]“Una de las cosas que más me desconcierta de la gente es su incapacidad para sostener un sentimiento, una idea; sin dispersión. Como Elena, es inconsecuente. Pura alteración. No relaciona las cosas. Esa es una de las señales del subdesarrollo: incapacidad para relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse”.[/i] Sergio, esa mezcla física de Mastroianni y John Malkovich, dice algunas de las mejores cosas que he oído decir en una película. Estoy por decir que Memorias del subdesarrollo es la mejor que he visto, nunca. Imposible despegarse ya de esa figura, heredera de la náusea de El extranjero de Camus. Un burgués libertino en los albores de la Revolución Cubana. Y, sin embargo, a su manera, resistente. Podría, debería irse. No lo hace. El viernes veo un documental, Soundtrack of a Revolution. Va del alzamiento negro frente a la segregación. Estados Unidos, años 60. Fábula bienpensante ante la que es muy sencillo posicionarse, ser bueno. Los hechos, y la dinámica en cómo se nos relatan, son unilaterales. Horror/reacción. No en vano se cierra con un plano de Obama. Aquí no hay nada de eso. Azote del capitalismo y el marxismo, pero no exactamente equidistante. Un umbral individual agónico, decadente, hiperconsciente. El subdesarrollo, desde luego, es también un refugio. Un estadio previo, atávico, con una virtud principal, aún no han pasado algunas cosas. También, un marco estético, un perfume determinado. Una cierta potencia de vatios, un tipo de fornituras, escala, tallaje, entonaciones, fraseos. Un fortín que apuntalar, constantemente. Por mucho que encales, la humedad seguirá emergiendo. Una despensa que aprovisionar, comprobando etiquetas, procedencias, caducidades. La sospecha, inevitable, como una esfera, arriba. La cronología. ¿Vamos por detrás o por delante? ¿Lo que aún no ha pasado acabará pasándonos? ¿Ya nos ha pasado? Un castell, una piña humana vigilante: el que se mueve, no sale en la foto, si alguien flaquea, todo se vendrá abajo. http://www.youtube.com/watch?v=ac3LGgpo3h4 </div> http://www.fotolog.com/cntra/69084816?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed [i]“Una de las cosas que más me desconcierta de la gente es su incapacidad para sostener un sentimiento, una idea; sin dispersión. Como Elena, es inconsecuente. Pura alteración. No relaciona las cosas. Esa es una de las señales del subdesarrollo: incapacidad para relacionar las cosas, para acumular experiencia y desarrollarse”.[/i] Sergio, esa mezcla física de Mastroianni y John Malkovich, dice algunas de las mejores cosas que he oído decir en una película. Estoy por decir que Memorias del subdesarrollo es la mejor que he visto, nunca. Imposible despegarse ya de esa figura, heredera de la náusea de El extranjero de Camus. Un burgués libertino en los albores de la Revolución Cubana. Y, sin embargo, a su manera, resistente. Podría, debería irse. No lo hace. El viernes veo un documental, Soundtrack of a Revolution. Va del alzamiento negro frente a la segregación. Estados Unidos, años 60. Fábula bienpensante ante la que es muy sencillo posicionarse, ser bueno. Los hechos, y la dinámica en cómo se nos relatan, son unilaterales. Horror/reacción. No en vano se cierra con un plano de Obama. Aquí no hay nada de eso. Azote del capitalismo y el marxismo, pero no exactamente equidistante. Un umbral individual agónico, decadente, hiperconsciente. El subdesarrollo, desde luego, es también un refugio. Un estadio previo, atávico, con una virtud principal, aún no han pasado algunas cosas. También, un marco estético, un perfume determinado. Una cierta potencia de vatios, un tipo de fornituras, escala, tallaje, entonaciones, fraseos. Un fortín que apuntalar, constantemente. Por mucho que encales, la humedad seguirá emergiendo. Una despensa que aprovisionar, comprobando etiquetas, procedencias, caducidades. La sospecha, inevitable, como una esfera, arriba. La cronología. ¿Vamos por detrás o por delante? ¿Lo que aún no ha pasado acabará pasándonos? ¿Ya nos ha pasado? Un castell, una piña humana vigilante: el que se mueve, no sale en la foto, si alguien flaquea, todo se vendrá abajo. http://www.youtube.com/watch?v=ac3LGgpo3h4 cntra http://www.fotolog.com/cntra/68912726?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Wed, 04 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/68912726?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1257338070681_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>La audiencia Sinsal es, indudablemente, estirada. Con motivos y, frecuentemente, sin ellos. Todos, en todos los sitios, nos miramos, de arriba a abajo, como un escáner. En Sinsal a veces sólo parece pasar eso. Noción de élite. Pasarela indisimulada. La gente circula entre la circunspección, cierta estética de la fragilidad, la arrogancia, el ensimismamiento y lo no pulsional. Vaya, el arquetipo cool. Ayer estábamos todas, el mayor lleno de siempre en el Festival. En estas ocasiones suelo estar muy incómodo. Toda esa gente que o llevas siglos sin ver, o nunca están, separados, individuales, esas veces que harían falta, cuando el día y las calles son larguísimas, y no encuentras nadie en un bar repleto con quien hablar, aparecen en bloque, como una marea, y la comunicación se pervierte, se convierte en algo esquematizado y falaz. Frases plantilla, manual de urbanidad, especiado en el mejor de los casos con esquirlas de ironía e ingenio. Miradlos. Es complicado resultar más odioso. Pues ayer dieron una exhibición. Sin más. Ayer la gente, al salir, sonreía. Sonreía mucho, ese otro tipo de sonrisa, no sé si decir franca, sí menos formal. Minutos antes, todos estábamos de pie, chiscando los dedos, palmeando, 50 personas en el escenario, con ellos, sentados, en una mezcla de guardería y campamento adorable. Sí, adorable. Son adorables. Se puede decir adorable. El dúo estático convertido en dinámico, el guapo soso y el friki entertainer. División de roles inteligentísima, complicidad a raudales. Parlamentos agudos, gestualidad encantadoramente lista en Erlend. Subalternidad sólida en el otro, el efebo. Nada más lejos de mis actuales coordenadas. En los estantes, los discos como los suyos, –o los de La Buena Vida, o ciertos de Acuarela; el shoegazer, el dream pop, el preciosismo– acumulando polvo, olvidados. En el reproductor, casi sin variación, rollo bronco. [i]Declaración de dependencia[/i], titulan su último disco. Bien, fue muy agradable recomponer ciertos mandamientos, arrinconados. Cierto decálogo que sobrevuela los géneros e intenta domeñar la esfera prejuicial. Ahora, tiendo a pensar ingenuamente, enriquecido. En un determinado momento me miré los pies y ví que llevaba unos viejos calcetines, a rayas. </div> http://www.fotolog.com/cntra/68912726?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed La audiencia Sinsal es, indudablemente, estirada. Con motivos y, frecuentemente, sin ellos. Todos, en todos los sitios, nos miramos, de arriba a abajo, como un escáner. En Sinsal a veces sólo parece pasar eso. Noción de élite. Pasarela indisimulada. La gente circula entre la circunspección, cierta estética de la fragilidad, la arrogancia, el ensimismamiento y lo no pulsional. Vaya, el arquetipo cool. Ayer estábamos todas, el mayor lleno de siempre en el Festival. En estas ocasiones suelo estar muy incómodo. Toda esa gente que o llevas siglos sin ver, o nunca están, separados, individuales, esas veces que harían falta, cuando el día y las calles son larguísimas, y no encuentras nadie en un bar repleto con quien hablar, aparecen en bloque, como una marea, y la comunicación se pervierte, se convierte en algo esquematizado y falaz. Frases plantilla, manual de urbanidad, especiado en el mejor de los casos con esquirlas de ironía e ingenio. Miradlos. Es complicado resultar más odioso. Pues ayer dieron una exhibición. Sin más. Ayer la gente, al salir, sonreía. Sonreía mucho, ese otro tipo de sonrisa, no sé si decir franca, sí menos formal. Minutos antes, todos estábamos de pie, chiscando los dedos, palmeando, 50 personas en el escenario, con ellos, sentados, en una mezcla de guardería y campamento adorable. Sí, adorable. Son adorables. Se puede decir adorable. El dúo estático convertido en dinámico, el guapo soso y el friki entertainer. División de roles inteligentísima, complicidad a raudales. Parlamentos agudos, gestualidad encantadoramente lista en Erlend. Subalternidad sólida en el otro, el efebo. Nada más lejos de mis actuales coordenadas. En los estantes, los discos como los suyos, –o los de La Buena Vida, o ciertos de Acuarela; el shoegazer, el dream pop, el preciosismo– acumulando polvo, olvidados. En el reproductor, casi sin variación, rollo bronco. [i]Declaración de dependencia[/i], titulan su último disco. Bien, fue muy agradable recomponer ciertos mandamientos, arrinconados. Cierto decálogo que sobrevuela los géneros e intenta domeñar la esfera prejuicial. Ahora, tiendo a pensar ingenuamente, enriquecido. En un determinado momento me miré los pies y ví que llevaba unos viejos calcetines, a rayas. cntra http://www.fotolog.com/cntra/68857512?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Mon, 02 Nov 2009 00:00:00 -0500 <a href="http://www.fotolog.com/cntra/68857512?utm_source=main&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=feed"><img src="http://spf.fotolog.com/photo/31/18/28/cntra/1257181812531_t.jpg" height="75" width="100" border="0" style="border:none;"/></a> <div>Para no seguir engordando el mito del amigo intachable, he de decir que Manolo también falla. Me recomienda [i]En el café de la juventud perdida[/i], de Patrick Modiano, no de manera ingenua, pero sí. Me dice que vale, truquis por doquier, pero es como la seda, que te lleva y lleva y tú obedeces, por donde él quiere. Y la verdad es que no me ha interesado nada. Bueno nada tampoco, pero mola decir nada. Supongo que una de las recomendaciones en la faja, de Isabel Coixet, me debió poner en guardia. Lo hizo, pero dije bah, 140 págs, me la leo en dos días y salgo de dudas. Pero sí, todo cuadra, Isabel, Antoine Doinel y el bardo calvorota A. Va de la bohemia parisina, y el protosituacionismo, y la gente sufre mucho y escriben y se suicidan, o mueren en vida. A las pocas horas de acabarla veo [i]Shadows[/i], primera peli de Cassavetes, y he ahí la diferencia. Lo mismo pero no, ni mucho menos. La misma sección en el terreno, parecida incisión cronológica. Paris frente a Nueva York. Pero donde el libro se inunda de aletargamiento nostálgico aquí hay extravío, del chungo. Menos florido, más polar. La gente lo pasa muy bien y muy mal –a menudo al mismo tiempo–, y hay segregación racial y free jazz. Y en vez de bruma y desenfoque afectado hay sol cegador y frío y nadie muere pero hay conflicto casi en cada plano. Y encima, el muy cabrón, la acaba con la célebre coda sobreimpresionada de [i]Esto que acabas de ver es una improvisación[/i]. Cosa que es casi más mentira que verdad, pero te da igual. Improvisada o no, es lo de menos, se acerca a eso, a eso que pasa cuando pasa y no cuando ya ha pasado, a ese magma que a veces sucede en las cenas y fiestas de amigos, y que luego recrearlo suele salir tan mal. Luego por la noche ya me puse doctor mateo y estudio estadio. </div> http://www.fotolog.com/cntra/68857512?utm_source=main&utm_medium=rss&utm_campaign=feed Para no seguir engordando el mito del amigo intachable, he de decir que Manolo también falla. Me recomienda [i]En el café de la juventud perdida[/i], de Patrick Modiano, no de manera ingenua, pero sí. Me dice que vale, truquis por doquier, pero es como la seda, que te lleva y lleva y tú obedeces, por donde él quiere. Y la verdad es que no me ha interesado nada. Bueno nada tampoco, pero mola decir nada. Supongo que una de las recomendaciones en la faja, de Isabel Coixet, me debió poner en guardia. Lo hizo, pero dije bah, 140 págs, me la leo en dos días y salgo de dudas. Pero sí, todo cuadra, Isabel, Antoine Doinel y el bardo calvorota A. Va de la bohemia parisina, y el protosituacionismo, y la gente sufre mucho y escriben y se suicidan, o mueren en vida. A las pocas horas de acabarla veo [i]Shadows[/i], primera peli de Cassavetes, y he ahí la diferencia. Lo mismo pero no, ni mucho menos. La misma sección en el terreno, parecida incisión cronológica. Paris frente a Nueva York. Pero donde el libro se inunda de aletargamiento nostálgico aquí hay extravío, del chungo. Menos florido, más polar. La gente lo pasa muy bien y muy mal –a menudo al mismo tiempo–, y hay segregación racial y free jazz. Y en vez de bruma y desenfoque afectado hay sol cegador y frío y nadie muere pero hay conflicto casi en cada plano. Y encima, el muy cabrón, la acaba con la célebre coda sobreimpresionada de [i]Esto que acabas de ver es una improvisación[/i]. Cosa que es casi más mentira que verdad, pero te da igual. Improvisada o no, es lo de menos, se acerca a eso, a eso que pasa cuando pasa y no cuando ya ha pasado, a ese magma que a veces sucede en las cenas y fiestas de amigos, y que luego recrearlo suele salir tan mal. Luego por la noche ya me puse doctor mateo y estudio estadio.