No sé porqué, pero siempre las películas de Quentin Tarantino, por más cargadas de clichés y eferencias obvias a toda la cultura popular de los últimos 30 años, logran atraer a todo el mundo. Esos verdaderos pastiches sobrecargados de información de ocio son una verdadera delicia para nuestros ojos y oidos. No importa cuántos años tengamos o cuán viejos creamos ser, pues este niño grande que es Tarantino siempre logra llamar nuestra atención. ¿Cómo creen que ha consolidado su nombre y ha establecido un estilo propio con "sólo" 5 películas?
Claro que las dos últimas, en realidad, debieran ser consideradas como sólo un gran largometraje de 4 horas de duración. Una historia de traición y venganza, donde el objetivo de la heroína es claro: matar a Bill. Esa es la consigna para vender Kill Bill (tanto el volumen 1 como el 2), ¿cierto? Acá las conocimos a estas películas como Kill Bill: La Venganza. Ese agregado ya dejaba en claro el motivo principal de todo el relato, pero bastaba con dejar el Kill Bill tal cual, sin explicaciones excesivas.
No quiero referirme mucho a la historia, pues ya todos la conocen y no sería un graaaan aporte para todos los noctámbulos y ociosos que andan deambulando por ahí. Pero acá les van algunas líneas: La Novia/Black Mamba (la bellísima, espectacular y diosa-musa inspiradora Uma Thurman) es masacrada por Bill (Keith Carradine, el legendario Kung Fu de la serie de los 70 - otro rescate setentero de Tarantino), un agente de asesinos a sueldo que ha reunido y entrenado a un despiadado grupo de sicarios, el denominado Comando Letal Asesino Víbora (Deadly Viper Assassination Squad o DiVAS). -y acá me voy con más detalle: O-Ren Ishii/Mocasín de Agua (una sorprendente Lucy Liu), Elle Driver/Serpiente de la Montaña de California (una ultra arpía Daryl Hannah), Vernita Green/Cabeza de Cobre (Vivica A. Fox) y Budd/Serpiente de Cascabel, el hermano de Bill (un siempre coolísimo Michael Madsen). Dejan a La Novia (quien era la más letal de todo el lote y antigua amante de Bill) en coma y despierta 4 años después con la idea fija de vengarse de todos ellos. Ahí comienza un viaje épico a ambos lados del mundo. Oriente y occidente van sucediéndose ante su sed de venganza. Pero el destino le tiene deparadas varias sorpresas que no detallaré acá. Si la vieron, está de más nombrarlos. Si no la vieron, no conviene arruinarles la sorpresa.
En Kill Bill (en conjunto, claro está), Tarantino le rinde homenaje a todo lo que vio de pendejo: spaggetti westerns, películas japonesas de samurais, películas chinas de artes marciales y animé. Tarantino describe el par de películas como una mezcla de todo el gore de los últimos 35 años. Sin duda, un proyecto ultra ambicioso, que nació en una de esas conversas en el set de Pulp Fiction con su musa inspiradora y actriz principal, Uma Thurman. Ambos pelaban el cable con este personaje de La Novia que quiere vengarse de a quel viejo amor que la deja casi muerta. Tarantino se quedó con la idea en la cabeza y desarrolló todo un mundo, el que derivó en el inmenso y épico guión para Kill Bill.
Si bien Kill Bill es un colectivo grande en dos partes, hay que diferenciar bien estas: la primera es una frenética muestra de lo mejor en artes marciales, western y violencia gore que podemos ver en este último tiempo, con coreografías espectaculares que es imposible ignorar y difícil de igualar. La segunda, en cambio, es una hermosa pieza reflexiva y armoniosa, deteniéndose en una más que exquisita poética determinada por una ternura inusual en la visión argumental de Tarantino, acostumbrado a magnificar el salvaje vigor de la imagen y el impacto. Si la primera utiliza la animación para crear personalidades cercanas a íconos, la segunda utiliza el desarrollo humano de los mismos, dándole matices únicos a su presencia. Si una es Oriente, la otra es Occidente. Si una nos deleita la vista con artes marciales inspiradas en lo mejor del cine oriental, la otra nos lleva por un viaje interior de los personajes.
Obviamente, Uma sería La Novia. Y Tarantino nos traspasa su fijación por ella: no le podemos sacar los ojos de encima. Es demasiado espectacular como para perderla de vista. Tarantino hace que logremos enamorarnos perdidamente de ella. Quedamos prendados de sus enormes ojos, de sus labios, de su nariz particular, de su penetrante mirada. Nos convierte en adoradores de Uma. Si eso pasa, es sólo porque el director es
En Kill Bill, Tarantino logra que nuestros sentidos no se despeguen de la proyección. Ambas películas son demasiado entretenidas como para sacarles un ojo de encima; y son demasiado intensas como para respirar en medio de ellas. Como es costumbre en su obra, estas están plagadas de detalles y guiños a todo lo que está ubicado en la memoria colectiva y nuestro inconsciente más recóndito. Nombrar todas ellas es un ejercicio que está sobrando, pues la gracia es descubrirlo personalmente.
Vean ambas. No lo lamentarán. Son 4 horas entretenidísimas.
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