En imagen, la cabina de conducción (sin modernizar) de los coches actuales de la línea C, los Siemens Orenstein & Koppel.
De procedencia alemana, fueron comprados por la empresa CHADOPYF (la empresa hispano argentina que construyó las líneas C, D y E) en el año 1936.
La línea en cuestión, es la más postergada en materia de inversiones y mejora de la prestación de servicio.
De hecho, a partir del año próximo será la única que conservará el sistema de señalización original, los coches originales, entre otros factores que la convertirán en la línea más desactualizada y menos mantenida de las 7 líneas de metro urbano que posee la Ciudad de Buenos Aires.
Lo que es peor aún, no hay planes de inversión, más que dos ascensores en las estaciones Retiro y Constitución, que se prevé instalará Metrovías en el transcurso de este año.
Reflotó un viejo proyecto de prolongación desde Retiro hasta Terminal de Ómnibus, pero el Gobierno Nacional lo dejó de lado ya que priorizó a las líneas A y E, y varios ramales de trenes urbanos.
La última inversión millonaria que recibió la línea C fue el cambio de durmientes y rieles, los paneles fonoabsorbentes y la lavada de cara de todas sus estaciones (obligaciones que Metrovías debió cumplir debido a que se estipuló en el contrato de concesión).
Desde entonces, la línea está en un proceso de abandono tal, que según los propios trabajadores del Subte, Ingenieros y especialistas consultados, es hoy la línea más insegura para el usuario final.